viernes, 26 de febrero de 2016

LA NATURALEZA TIENE UN PLAN QUE NO ES EL TUYO


Descubrir al pianista y compositor armenio Tigran Hamasyan ha sido uno de los puntos altos en el arranque de este año. De entre todos los músicos de su generación destaca por su muy particular acercamiento al instrumento, en el que vuelca tanto sus raíces tradicionales y familiares como sus inquietudes por temas sociales, ambientales y espirituales.

En el disco que hoy les presentamos la reflexión es bastante profunda y se refleja desde el título del álbum. Musicalmente la base del grupo es el trio conformado por Tigran al piano, la voz y distintos teclados y sintetizadores, mas Sam Minnie en el bajo eléctrico y Arthur Hnatek en la batería y electrónica en vivo. Se suman al proyecto algunos invitados que completan la paleta sonora de un disco casi perfecto en su concepción.

Para completar la información respecto a lo que hay detrás de este proyecto y de su creador, les voy a compartir un artículo aparecido en un portal dedicado a la población armenia en el exilio y que es www.100lives.com. 





Peregrinación con la música clásica a la Patria de los ancestros
El músico y compositor Tigran Hamasyan anhela que su interpretación de la música litúrgica suene en la Patria de sus ancestros, en la iglesia se los Santos Apóstoles, en Kars.
Los bisabuelos de Tigran eran originarios de Kars: su bisabuelo Aleksan Hayrapetyan era del pueblo Bashkadiklar y su bisabuela Hripsimé (Horomsim) Aleksanyan nació en el pueblo Pilvari. El Archivo Nacional de Armenia guarda el registro que data del año 1902, de la parroquia del pueblo Bashkadiklar de Kars, el certificado de matrimonio entre Aleksan de 21 y Hripsimé de 19 años y el 1 de enero de 1907 el nacimiento de su primogénito.

El registro de la parroquia del pueblo Bashkadiklar de Kars del año 1907 en el que está  registrado el nacimiento del  primogenito de Aleksan y Hripsime, Tsolak Hayrapetyan.
Fuente: el archivo nacional de Armenia

Durante las masacres, los turcos asesinaron a Aleksan y Hripsimé quedó sola con sus tres hijos. No se sabe cómo, pero entre los años 1917-1918 Hripsimé consiguió escapar de Kars hacia Alexandropl (actualmente ciudad de Gyumrí) llevando consigo, también, a los hijos de su hermano y también de su cuñado, quienes habían quedado huérfanos.
“Nunca contó los detalles, sólo cantaba y lloraba. Me acuerdo de un solo fragmento: decía que en el camino los niños pasaban hambre y ella tenía que andar por encima de los cadáveres en busca de algo de comida”, recuerda la abuela de Tigran, Melania, hija de Tsolak Hayrapetyan.
Hripsimé, de 35 años, no pudo mantener a los 8 niños y dejó en el orfanato de Gyumrí a Salath, su hija menor. Ella falleció al poco tiempo. “Me pregunto cómo pudo dejar a su propia hija en el orfanato y criar a los huérfanos de su hermano y a los de su cuñado. El corazón lo tenía en luto y siempre llevaba ropa negra. Más tarde, uno de sus hijos fue a la guerra y no volvió. Además, después de la muerte de mi madre fue mi abuela quien crió a mi hermano menor”, reflexiona la abuela de Tigran, Melania.
La sobreviviente del Genocidio Hripsime Aleksanyan, con su nieto Rafik
Archivo de la familia Hamasyan
La otra bisabuela de Tigran Hamasyan, Angela Oltetsyan, también era de Kars. Durante el genocidio, asesinaron, delante de sus ojos, a toda su familia. Sólo se salvaron ella y dos de sus hermanas. “Mi suegra, junto con sus dos hermanas, aparecieron en el orfanato del Polígono de Alexandropol (perteneciente a una organización norteamericana). A sus dos hermanas las trasladaron a los Estados Unidos. Más tarde, a ella la adoptó su tío, dándole su apellido: Bisharyan”, cuenta Melania.
La sobreviviente del Genocidio, Ángela Hamasyan, con su esposo y sus hijos
Archivo de la familia Hamasyan
Si bien las hermanas Oltetsyan habían intentado reunirse con Ángela, no pudieron concretar el reencuentro.
Tigran Hamasyan no sabe mucho sobre la historia de sus antepasados sobrevivientes del Genocidio, pero los siente muy cerca; “Mi abuela cuenta que mi bisabuela Hripsimé cuando se quedaba sola cantaba la canción ‘Krunk’ y lloraba. Durante toda su vida jamás se quitó el pañuelo negro. Y mi bisabuela Ángela nunca llegó a saber que sus hermanas la habían buscado”.
El disco recientemente editado de Tigran, “Tsaghrarmat”, se distingue de sus otros álbumes. En este predomina su historia: “Lila” es la lila del patio de la casa de la infancia de Tigran. La obra “Canto a Melania y Rafik” está dedicada a sus abuelos, la obra “Kars”, a las heridas milenarias (“Kars 2”).
“He intentado mirarme,  conocerme,  encontrar mis raíces. Tenemos que estar junto a la naturaleza, tratar de conocernos a nosotros, nuestra esencia. La naturaleza siempre supera los complejos humanos. Este álbum parece ser  una nostalgia humana, nostalgia de lo espiritual, del amor, de las raíces. Contiene en sí como un sacrificio, un sacrificio para inspirar lo humano”, dice el maestro de  improvisaciones folklóricas Tigran Hamasyan, de 28 años.

LUZ POR LA LUZ


Tigran Hamasyan y el Coro de la Cámara Estatal de Ereván, dirigido por Harutyun Topikyan, emprendieron un proyecto dedicado al Centenario del Genocidio.
Luz por la luz” prevé realizar 100 conciertos con ese nombre, cuya primera presentación fue el 24 de marzo en Ereván. En el concierto se  presenta una nueva interpretación de la música litúrgica armenia de los siglos V-XIX. Este ciclo de conciertos incluye la peregrinación de Ereván a Estambul, con conciertos en Djavakhk, Tiflis, Gandza, Kars, Estambul.
Tigran Hamasyan
© PAN Photo / Vahan Stepanyan
“Me gustaría mucho que nuestro canto litúrgico sonara en la iglesia de los Santos Apóstoles en Kars”, sin embargo, esto es imposible porque la iglesia se ha convertido en una mezquita. Vamos a tener un concierto en Kars pero no en la iglesia”,  dice Tigran. Él tiene la esperanza de que, algún día, se concrete su sueño.
*Foto principal: Tigran Hamasyan con su abuela Melania
© PAN Photo / Vahan Stepanyan



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